¿Qué hemos aprendido en estos 10 años?
María Luisa Luque, Vincent Lagacé y Sadie Bograd
Febrero 2026
Este febrero de 2026, Nuup cumple diez años. La organización nació como una iniciativa de co-creación entre grupos de personas productoras, ONGs, compradores y fundaciones para impulsar la agricultura inclusiva en México. A lo largo de una década, hemos trabajado con miles de productores y cientos de aliados para diseñar e implementar soluciones que transforman cada elemento del sector agropecuario mexicano, desde las prácticas a nivel de parcela hasta los esquemas de comercialización y exportación internacional.
El propósito de Nuup no ha cambiado desde su inicio: seguimos trabajando para generar sistemas agroalimentarios más justos y transparentes, que generen prosperidad rural y dentro de los límites del planeta. Sin embargo, la manera en la que operamos ha evolucionado mucho. En este momento significativo en la historia de Nuup como organización, queremos reflexionar sobre todo lo que hemos aprendido en los últimos diez años.
Las personas productoras pueden construir modelos productivos que generen prosperidad y sostenibilidad de forma simultánea.
Para lograrlo, es necesario promover soluciones que tengan en cuenta la realidad de las personas productoras. Trabajamos con agricultores de pequeña escala para los cuales es complejo cambiar su esquema de producción por completo. Lo importante es ver qué se puede hacer en las condiciones actuales y cómo se pueden ir introduciendo las prácticas gradualmente, mejorando a la vez la sostenibilidad de la producción y el bolsillo del productor.
Aunque persiste la percepción de que la agricultura regenerativa reduce los rendimientos, nuestra experiencia demuestra lo contrario. En contextos donde las personas productoras no operan con prácticas óptimas ni altamente productivas, la transición regenerativa, acompañada de asesoría técnica, permite mejorar simultáneamente la sostenibilidad y la productividad. Estas prácticas no solo restauran los ecosistemas, sino que también optimizan el desempeño de la parcela, reducen costos y abren oportunidades en mercados de mayor valor.
Un ejemplo de esto es el programa Regenera México donde se brinda capacitación, asistencia técnica y asesoría en campo para fortalecer el uso sostenible del agua en la producción de granos y nopal. Los agrónomos de Nuup animan a los productores a comenzar adoptando prácticas simples, como medir su consumo de agua y evitar el riego excesivo; incorporar coberturas de suelo para conservar la humedad; o introducir cultivos adicionales que mitigan la erosión y mejoran la infiltración del agua. Desde ese punto de partida, pueden implementar prácticas más complejas, como el rediseño de las plantaciones. Estos cambios reducen los gastos de los productores en agua e insumos mientras incrementan la productividad del cultivo.
Comprar directamente de las personas productoras de pequeña escala sí puede ser un buen caso de negocio.
Desarrollamos un caso de negocio claro en todas nuestras intervenciones. Esto implica una intervención holística que abarca la calidad y productividad de la producción, los sistemas de acopio y procesamiento, los esquemas de trazabilidad y gestión empresarial y la vinculación con nuevos compradores.
También nos incentiva a trabajar con distintos mercados, desde grandes supermercados a pequeñas tienditas y compradores de especialidad, para buscar el mejor cliente para cada cultivo. En el proyecto Madre Tierra, trabajamos con empresas multinacionales como Danone para mejorar la trazabilidad y calidad de su abastecimiento de fresa. En el proyecto BioFinCas, colaboramos con empresas nacionales de café de especialidad para pilotar soluciones financieras que fortalezcan la resiliencia de la cadena de valor y la estabilidad de su suministro.
A través de estas iniciativas, hemos aprendido cada vez mejor cómo las personas productoras pueden vincularse con nuevos mercados. Al final del día, el productor produce para vender: si solo trabajáramos en lo productivo, estaríamos haciendo las cosas a medias. Hablamos de la agricultura de pequeña escala como negocio, no desde una lógica asistencial.
El financiamiento del campo presenta retos para las instituciones financieras, no solo las personas productoras.
El tema del financiamiento siempre ha sido central para Nuup. Reconocemos que las personas productoras requieren financiamiento para manejar la naturaleza cíclica de la actividad agrícola y los flujos de efectivo intermitentes, así como para invertir en el mejoramiento de la parcela. Al inicio, no teníamos claro cuál era nuestro ángulo de intervención. No queríamos convertirnos en un fondo o una financiera, ya que existen otras organizaciones que lo hacen muy bien. En su lugar, decidimos facilitar el financiamiento mediante incentivos y estructuras de acompañamiento.
Por supuesto, las personas productoras y sus organizaciones requieren apoyo para poder gestionar sus finanzas, preparar los documentos requeridos y acceder a créditos. Sin embargo, las instituciones financieras también necesitan apoyo. Entre los procesos de difusión, generación de documentos y diseño de nuevos productos, a menudo resulta costoso realizar el primer desembolso a clientes agrícolas. Además, los productores de pequeña escala y sus organizaciones generalmente requieren créditos pequeños y medianos que no siempre cubren los costos de originación y operación del préstamo. Por eso creamos la plataforma financiera Coa, que colabora con financieras locales para ampliar su cartera de créditos agrícolas mediante incentivos de originación, garantías líquidas, bonos de impacto y asistencia técnica. Con estos mecanismos innovadores, hemos logrado disminuir la brecha que existe entre las empresas de productores y las instituciones financieras que buscan financiarlas.
La tecnología existente puede adaptarse a las necesidades del campo.
Nuestra meta no es desarrollar un código rompedor que transforme la industria, sino reconfigurar lo que ya existe para que sea útil para las personas productoras. Tan importante como entender la tecnología es entender el campo: las cooperativas y su funcionamiento, su proceso de toma de decisiones y sus estrategias de procesamiento y comercialización. Con este conocimiento, podemos enfocarnos en diseñar herramientas digitales que sean fáciles de usar, realmente útiles y significativamente más accesibles.
Este aprendizaje se ha consolidado en herramientas como Sirio, que facilita el manejo de datos de cooperativas y agroempresas de café, miel y cacao. Con módulos para digitalizar operaciones internas, fortalecer la trazabilidad de producción, cumplir con regulaciones internacionales y más, Sirio permite que las organizaciones de productores de pequeña escala mejoren sus procesos y se vinculen con mejores mercados, transformando el potencial de su negocio.
La colaboración es clave.
En todos nuestros proyectos a lo largo de la década pasada, hemos mantenido un énfasis fuerte en la colaboración. No es casualidad que nuestro nombre, Nuup, signifique “conexión” en maya. Trabajamos de la mano con productores, cooperativas, empresas, fundaciones y otras ONGs para apalancar y profundizar nuestro impacto. La forma de colaborar ha evolucionado con el tiempo; por ejemplo, hoy contamos con equipo en campo, lo que nos permite acercarnos más a las personas productoras y darles un mejor seguimiento. Sin embargo, seguimos convencidos que el sistema agroalimentario es demasiado complejo para transformarlo de manera individual.
Aún más fundamentales son las colaboraciones con las personas productoras. Más que aliados, son co-creadores. Participan activamente en el diseño de soluciones tecnológicas y financieras. Ya sean oportunidades de mercado o servicios de asesoría técnica, siempre buscamos asegurarnos de que lo que acercamos tenga valor y sentido para quienes producen. Además, son embajadores de nuestro trabajo: comparten sus experiencias con otros productores y los invitan a sus parcelas para ver el impacto de prácticas regenerativas. Son los voceros y los promotores más importantes que se puede tener.
Celebrar diez años no es sólo mirar atrás, sino reafirmar hacia dónde vamos. Seguimos convencidos de que la agricultura de pequeña escala tiene un enorme potencial económico, social y ambiental, y de que ese potencial sólo puede desplegarse mediante colaboración, innovación práctica y modelos que realmente funcionen para quienes producen. Con estos aprendizajes como brújula, en Nuup seguimos trabajando para que el campo sea un espacio de prosperidad, dignidad y futuro.